¿Para qué sirve?
Panadería tradicional: perfecta para panes de miga suave, con fermentación media.
Pasta fresca y gnocchi: aporta elasticidad y textura delicada sin sobrepasar sabores.
Pizza (estilo napolitano o romana): ideal tanto para masa con fermentación directa como indirecta; estructura y absorción de agua equilibrada.
Repostería (pasteles, galletas, bizcochos, dulces): logra texturas suaves y resultados consistentes, sin sabores ásperos.





